jueves, 6 de enero de 2022

 Un gran dia de Navidad en compñia de mi mujer pilar y mis hijos  nestor y susi                                              y mis nietos nestor y paula .mdrid 6 de enero de 2022                                                                                      Eternamente agradecido       

martes, 29 de marzo de 2016

ARBOIRO CERRO SUS PUERTAS


Con fecha 17 de febrero de 2009 escribía un artículo en mi blog que titulaba:

ARBOIRO SE MUERE. Allí pedía a todas las Instituciones que resolviesen el problema que presagiaba. Desde entonces implore a todos los estamentos posibles, incluso a los celestiales, para que escuchasen mis ruegos; todo fue baldío y Arboiro cerró sus puertas
centenarias el mes de abril de 2015.

Ese mes falleció con 91 años Albino Alvarez, su último morador con residencia fija en la aldea; ese mes se enterraron para siempre miles de historias, ese mes murió un pueblo, que como todos, merecía seguir existiendo.

Allí quedan las casas en la más absoluta soledad, guardando entre sus paredes los recuerdos centenarios de todas las generaciones que una tras otra las han habitado; allí queda el llanto y el reproche a quienes durante siglos no prestaron atención al sector agrícola fuente de riqueza incuestionable.

Desde la baja Edad Media, desde los yugos del feudalismo, nadie se preocupó de salvar el sector primario y en las últimas décadas la mala gestión gubernamental con dientes de sierra en sus planificaciones, fueron incapaces de llevar a cabo un proyecto estable y consolidado para salvar al mundo rural de mi Comarca y de mi Provincia.

La desidia y el olvido de todos los estamentos institucionales condujeron a mi aldea natal y a otras muchas a su total desaparición; los que no están y los que están, responsables de la catástrofe, pueden sentirse orgullosos.

Solo queda un consuelo para los que aún vivimos y para generaciones venideras cuyas raíces están en la aldea, que el legado dejado por el famoso escultor y antropólogo Florencio de Arboiro y Olegario Sotelo Blanco, insigne escritor, ya es y será la muestra imborrable de lo que fueron los oficios, las costumbres y la forma  de vida de nuestros ancestros.

Con el dolor recorriendo todos los rincones de mi corazón, he sido testigo del cierre de las puertas del pueblo que me vio nacer. 

lunes, 26 de enero de 2015

UN DIA INOLVIDABLE

 
El verano pasado, como todos, disfrute de las vacaciones en mi lugar preferido de las Rías Bajas gallegas, acompañado de toda la familia. La gastronomía, la temperatura del mes de agosto, así como la playa me invitan a trasladarme a ese rincón.
 
Puse fin a mi estancia estival con broche de oro, el día seis de septiembre, en mi aldea natal.
 
Allí celebre una reunión con parte de la familia Fernández Seara representada por los patriarcas Pepe y Pili a los cuales acompañaron sus hijos Belma y Manolo y su nieto Miguel que fue exprofeso desde Madrid, el resto de la familia no pudo asistir.
 
La reunión tenía dos fines: que vieran la exposición  da Casa das Rodas, propiedad del famoso escultor y antropólogo Florencio de Arboiro y posteriormente celebrar una comida.
 
La visita al Museo fue impresionante; allí pudimos contemplar la mejor exposición de ruedas de afilar del mundo así como la colec ción de herramientas del polifacético e inimitable Nicanor, abuelo de Florencio. Guiados por el escultor e informados de todos los detalles de la exposición, pudimos comprobar la ingente labor de este hombre, que se hizo llamar Arboiro, por el amor y cariño a su aldea. En aquel Museo quedan para siempre representadas, por las ruedas de afilar, las ilusiones, las alegrías y las penurias pasadas por los afiladores que recorrían el mundo en busca de algo mejor.
 
La comida se celebró en mi casa natal y lógicamente también asistió mi gran amigo Florencio y su mujer, a los que consideramos familia. Fue un homenaje a la concordia y al cariño familiar; hablamos distendidamente de política, de economía y de asuntos sociales, con un denominador común, la coincidencia de todos los comensales en las exposiciones de cada uno. Yo sentí una gran satisfacción , difícil de expresar, al verme acompañado de mi familia más entrañable y fundamentalmente de mi primo Pepe, sobrino por el que mi padre sentía veneración y al cual yo también adoro.
 
Recordamos a nuestros antepasados y hablamos de nuestros orígenes: cuanto darían mi padre, mi tío Gabino, mi tía Dolores (madre de Pepe) y mi tía Juanita, encontrarse en la casa en donde nacieron, con sus hijos y sobrinos. !la vida!.
 
El patriarca Pepe, que llevó el peso de todas las conversaciones, con su brillante y amueblada cabeza, nos deleitó con sus anécdotas profesionales (famoso médico de digestivo, hoy ya jubilado) conta
das con  su proverbial simpatía.
  
El día fue corto, muy corto, inmensamente corto; el acto pasa a engrosar la mochila de mi vida como uno de los más bellos y hermosos recuerdos
 
Gracias, muchas gracias a todos los asistentes y en especial a Pepe y Pili, inigualables personas; su proceder en la vida es la mejor herencia que dejan a sus hijos, nietos y al biznieto Lorenzo - recién llegado- así como al resto de la familia.
 
Que nuestros descendientes conserven el inigualable patrimonio de la unión y el cariño familiar que nos  enseñaron nuestros antepasados y nosotros hemos continuado. No dudo que así será.








lunes, 16 de junio de 2014

RECUERDOS DE MI NIÑEZ




Día a día y cada vez más recuerdo mi niñez como la etapa más feliz de mi vida.
Nací en una pequeña aldea de las tierras de Caldelas, en la provincia de Orense, en el seno de una familia formada por mis inolvidables padres, mi tio Gabino (soltero), hermano de mi padre y mi hermana Josefina, diez años mayor que yo.
La Guerra Civil había terminado, los que habían sido obligados a ir a los frentes de la guerra y habían tenido la suerte de subsistir habían vuelto a sus casas. Los emigrantes transoceánicos habían regresado casi todos. Las casas estaban llenas de gente.
Recuerdo la casa en donde nací, con los techos y tejado muy bajos, tenía cuatro habitaciones y una lareira grande. Sobre esta casa y el "pendello" (gran patio interior) construyó mi padre y mi tío Gabino la actual. En aquella lareira y al lado de una gran lumbre, se reunían en invierno la mayoría de los vecinos que venían a departir sus vivencias presentes y pasadas; las historias de la mili, de la guerra, de lobos y la presencia de los huidos (maquis) en la zona, eran los temas más relevantes, muchos de los cuales quedaron grabados en mi mente.
Nuestro perro, de nombre Sultan, era un gran mastín del que presumía mi tío Gabino. Era un gran guardián de la casa y un seguro acompañante, luchaba y peleaba con los lobos y salía victorioso de todos los trances.
El párroco D. Pedro, un dominico palentino, decían que por progresista fue destinado a mí pueblo, buen amigo de mi padre, le gustaba ir al molino y venir a casa para que mi madre le preparase tostadas de pan centeno con miel. Lo recuerdo con una vieja sotana y una gorra visera todavía más vieja. Recitaba poesías escritas por él y a mí me hizo aprender una muy larga y recitarla, subido a una silla, en honor de la Virgen de Fátima cuando llegó a la aldea en peregrinación por toda la Provincia. La imagen a la que yo dí la bienvenida, se quedó para siempre en la Iglesia de la Parroquia.
Mi primer maestro fue D. José, al cual apodaron "el patiqué" porque cojeaba, me enseñó las primeras letras, pasaba parte del tiempo libre en mi casa y allí seguía enseñándome; lo recuerdo siempre con una gabardina blanca.
A la escuela asistíamos todos los niños del pueblo, mi primo Toño, Enrique, Eleuterio, Román, Carmen, Concha, Ines y después Florencio; eran los compañeros que recorríamos el camino hasta Medos, lugar de la escuela.En invierno, muchas veces las cosas se complicaban ya que teníamos que cruzar el riachuelo con grandes crecidas poniendo a prueba nuestra pericia para no caer al agua y ser arrastrados por la corriente.
 Se fue D. José y vino otro maestro llamado también D. José del que recuerdo su gran religiosidad.Por la tarde nos daba un queso amarillento, que enviaban de los EEUU, era el aperitivo de la merienda que mi  madre me preparaba todos los dias consistente,en un ponche, pan centeno y chocolate o jamón.                   Complete mi formación primaria con mi prima Argelina,  excepcional profesora, que ejercía en la Escuela de Seoane de Argas. Alli asistíamos su hermano Toño ,Enrique y yo. En invierno comíamos y nos calentábamos en la casa de Orfelina propietaria de la casa escuela  .Las castañas cocidas con leche quedaron grabadas en mi mente como  manjar exquisito.                                                                                                         Mi tio Gabino me llevaba todos los años, a San Clodio, a las fiestas de la Virgen del quince de agosto, a casa de mi tía Juanita. Recuerdo a mi primo Mingos, con él vi el tren por primera vez. También me llevaba a Castiñeiro a las fiestas de San Antonio, íbamos a comer a casa de la tía Pilar, madre de Lino y Argelina. Allí había nacido mi abuelo José, hermano del famoso tío Hermenegildo.
Mi padre que no era un hombre de fiestas, sólo asistía al San Ramón de Castrelo; allí comíamos en casa del primo Amable, casa del nacimiento de mi  bisabuela Benita,llamada en toda la comarca, May Benita por su bondad y generosidad,  por ella sentía veneración mi padre.
Las grandes nevadas invernales recluían a las familias en sus casas y los niños disfrutábamos jugando con 
la nieve, haciendo muñecos y grandes bolas que rodaban como una pelota; los días que no  nevaba ni llovía, jugábamos a la billarda, al marro, al fútbol en el cortiñeiro y patinábamos mollón abajo.
Mi padre y mi tío me llevaban a nuestro molino, en donde me enseñaron el oficio de molinero. El molino estaba siempre lleno de grandes sacos de centeno y rodeado de personas y caballerías que acudían a moler, allí se reunían hombres, mujeres y niños esperando su molienda.
Mi madre me llevaba a Cambela, a la casa en donde nació, a ver a mi abuelo, postrado en cama por la amputación  de una pierna, lo recuerdo con una bonita petaca y fumando; también nos acercábamos
a ver a mi tía Amparo, hermana de mi madre, la cual nos agasajaba con rica repostería, como los merengues.
En verano todos los hombres del pueblo descansaban de las duras faenas agrícolas, al mediodía, a la sombra de nuestro padrairo.
Todos los vecinos del pueblo, mayores, jóvenes y  niños, siguen vivos en mi memoria. Me llamó siempre la atención Domingo Castiñeira por su elegante vestimenta, su reloj de bolsillo colgado por cadena de oro en su chaleco y su llamativa pipa, era un gran fumador; me contaba grandes historias, que aún recuerdo, de su estancia en las américas.
El día que cocían el pan con la harina molida en nuestro molino, era una fiesta para mí. 
En verano las grandes faenas del campo: la seitura, la siega de la hierba, la maja, la recolección de la patata  
la vendimia, llenaban mi casa de gente. Las cuadrillas de segadores llegados de los pueblos de Monforte, daban con sus cánticos un aire de fiesta a la aldea.
La seriedad y la bondad de mi padre, la ternura de mi madre y el saber y dejar hacer de mi tío Gabino,
me acompañaron  y siguen acompañándome como recuerdo imborrable de mi gran familia, la cual se preocupaba diariamente de mi educación, inculcándome valores como la austeridad, la generosidad, el respeto y la honradez; creo honestamente que no defraude tales desvelos. A mi madre le preocupaba mucho la educación de sus hijos, no en vano, ella fue educada, en aquella época, por su tío cura, hermano de su madre y padrino suyo, que vivía con ellos y era el párroco de la parroquia.
Aquellas grandes lumbres, aquellas reuniones invernales y veraniegas, de las que aprendí tantas cosas (siempre me gustaba escuchar a los mayores), aquellos juegos infantiles, aquellas casas llenas de gente, aquel cariño de los míos y de los vecinos se acabó y ya no queda nadie que pueda hacer lo que generación tras generación se fue transmitiendo.Desde la perspectiva que da el tiempo transcurrido se me ocurre preguntar ¿Quienes fueron los responsables?
   Me quedan los recuerdos, que son vida, y el orgullo de mis raices que son las señas de identidad de todo hombre.                                                                                                                                            

jueves, 20 de septiembre de 2012

Reflexiones de un Caldelao

   Como todos los veranos desde hace muchos años, pasé mis vacaciones en un lugar privilegiado de las rías bajas gallegas. También como casi todos los años cerré mi período vacacional en mi querida aldea natal, disfrutando de la compañía de íntimos amigos allí nacidos y de los recuerdos de mi niñez y de todos los rincones por donde transitaban mis antepasados.
   En líneas generales fué un gran verano, acompañado de mi mujer, mis hijos y mis nietos. Tuve el privilegio de pasar un día compartiendo comida con mis queridos primos Pepe y Pili y con su hija María José, encantadora mujer que transmite cariño por todos los poros de su piel ¡ una delicia de persona!.
   Como siempre, nos hemos permitido cenar algunas noches en restauranes de la playa. En una de éstas cenas familiares, llenas de calor y felicidad, el progreso tecnológico me hizo pasar un mal momento. En una mesa cercana a la nuestra, estaba sentada una familia compuesta por diez miembros: dos abuelos, dos hijos con sus respectivas mujeres y cuatro nietos aproximadamente de 15 a 20 años. Aquella familia, sin lugar a dudas, era una familia de clase media alta por lo que pude captar de la conversación que mantenía el abuelo con uno de sus hijos, únicos comensales que conversaban fluidamente; el resto, salvo la abuela, se pasaron la comida manejando su smartphone.
   Cuando terminaron de tomar café y unas reconfortantes copas de orujo, el abuelo, con gesto elegante, se levantó y con fina ironía se dirigió a toda la familia diciendo: vamonos y gracias por vuestra amena compañía.
   En mi aldea, comiendo el pulpo en una feria en Castro Caldelas, pude observar otra mesa con gente conocida y emigrantes en Barcelona. Se pasaron la comida, entre bocado y bocado manejando el ipod. Los abuelos residentes en la aldea, charlaban entre ellos seguramente de su soledad.
   Lo presenciado tanto en la playa como en la aldea, me hizo reflexionar sobre nuestra situación social.
   La familia es y ha sido el pilar fundamental de una sociedad bien estructurada. Desgraciadamente, la familia se está desintegrando de una forma exponencial y los valores fundamentales se están perdiendo fruto de una sociedad descontrolada cuyo credo ha sido y es el fomento del confort y un bienestar inalcanzable.
   El capitalismo insaciable, los medios de comunicación vacios  de contenido formativo, los sloganes publicitarios tales como "usted también puede" transformaron una forma de vida acorde con nuestras posibilidades en un  "Totum revolutum", en donde todos queremos ser iguales y en donde el norte predominante es la avaricia, la envidia y la ambición desmedida. Todo ello nos ha llevado a una situación personal, familiar y social insostenible con el impersonalismo, el fracaso y la frustación, martilleando en nuestra diaria forma de vida.
   La convivencia social, los sistemas económicos y financieros han de cambiar con urgencia para evitar un desastre de consecuencias, para mí, imprevisibles.
   Espero que la dura crisis que ya padecemos, que las ayudas de abuelos pensionistas a familiares sin ningún ingreso, sirvan para recomponer y recuperar los valores que hacen grande a una persona, a una familia y a una sociedad: austeridad, realismo, respeto, justicia, responsabilidad y sobre todo dignidad.
   Si la crisis consigue, entre otras cosas, recuperar los valores perdidos, nuestro gran tesoro junto a la salud, habrá servido para algo.  

viernes, 22 de junio de 2012

Perfecto Alvarez Gómez

Nació en Vilariño de Conso (Ourense), hermosa tierra de montaña, próxima a Viana del Bollo y no lejos de Puebla de Trives, partido judicial al que pertenece. Por el Val de Conso discurren los ríos Cenza y Camba, en donde se construyó el impresionante embalse de las Portas.
Las fiestas del cabrito y sus famosos "magostos" distinguen a este pueblo como una de las joyas orensanas en lo que a gatronomía se refiere.
Perfecto viene a este blog, que sólo trata temas de mi querida Caldelas, porque lo considero un caldelao de adopción. Se del gran afecto y cariño que siente por Castro Caldelas, en donde ejerció de médico durante largos años su tío Perfecto Herbella Gómez y un hijo suyo, Luis, que reside en el Castro y con el que Perfecto lleva una gran relación. En nuestras estancias en mi aldea, que sin duda es la suya, siempre me mostró afectos y admiración por todo lo que yo quiero.
Mi amistad con Perfecto viene de lejos. Nos conocimos  en el Colegio Cardenal Cisneros de Orense. Alli comenzamos, en el mismo curso, nuestros estudios de bachiller, alli disfrutamos de aquella edad inolvidable y sufrimos los rigores de una enseñanza exigente.Terminado el bachiller nos trasladamos a Madrid . Asistimos a las mismas academias para preparar nuestros ingresos en las Escuelas de Aparejadores y de Minas. Alternamos trabajos con estudios y profesionalmente siempre hemos estado ligados uno al otro. Colaboramos, siendo estudiantes , en la construccion del Estadio Vicente Calderon propiedad del Club Atletico de Madrid bajo la direccion  de la Constructora Hidrocivil .
Perfecto esta casado con Alicia de Prado, mujer de raigambre castellana y excelente persona; fruto de su matrimonio nació Dario, actualmente estudiante de Aeronauticos.
Mis afectos los hago extensivos a sus hermanas Tita y Elia, a Pepe, marido de Tita y al inolvidable Justo, marido de Elia.
Mencion aparte para sus padres Dña. Manuela y Dn. Dario, exquisitas y entrañables personas.
Estuve en Vilariño de Conso varias veces; en mi última estancia fuimos a conocer Souto Grande, pueblo en donde nació su madre. Aquel inmenso caserón, con aquellas cocinas, aquellas habitaciones, aquellos patios y aquellas galerías, rodeado de un espectacular prado, simbolizan sin duda, la gran riqueza de sus  antepasados en aquel medio rural, medio que desgraciadamente ha desaparecido, fruto de las malas políticas gubernamentales.
Aquella enorme lareira, con las grandes vigas del fayado, en donde se observan claramente las huellas de las grandes lumbres invernales, me transporto a mi niñez, a la casa donde yo he nacido, recordando los cuentos y las historias de lobos,  atracadores, etc. etc que se relataban en diarias reuniones nocturnas al lado de aquellas lumbres.¡Que tiempos tan felices!
Amigo, amigo Perfecto, que cuando toque el turno, uno ira antes, sepamos vivir uno sin el otro, sin nuestras diarias conversas y sin todo lo que nos ha unido, que ha sido una amistad limpia y cristalina.
Mi querido caldelao, gracias por haberte conocido.

martes, 10 de abril de 2012

Paula Rodríguez Artola

Naciste a las 19.40 horas del día 23 de noviembre de 2011. Viniste al mundo después de un día muy largo, tardaste en llegar, gracias a Dios llegaste muy bien y llegaste llorando, seguramente, por abandonar tu pequeño y confortable habitáculo y encontrarte en uno grande y desconocido.


Has llegado a un mundo globalizado, proceloso y con una pérdida galopante de los valores humanos. Seguro que tu llanto simbolizó también lo que a tí no te gustó.


Una vez aquí, mi alegría es inmensa y quiero significarte que fuí el primero de toda la familia en decir que eras guapísima ¡recordarás mi buen ojo y acertada apreciación!. Ya entre nosotros tendrás la protección de tus padres y la familia y yo abuelo, con muchos achaques, te doy la bienvenida y te ofreceré y podrás disponer de lo mejor de mí.


Que cuando crezcas y tengas que circular por los difíciles caminos de la vida, el espacio en donde tengas que laborar , tenga recuperado el sentido de la justicia y la honradez y que la explotación y el olvido de los más débiles no sea norma de conducta de los pocos que manejan el mundo. Si así fuese ten seguro que desde "allá" me sentiré muy feliz.


Tu hermanito ha llenado mi vida y si algún flanco quedaba abierto has llegado tú para cerrarlo con broche de oro.


Paula "pequeña" bienvenida , larga y feliz vida . Cuando seas mayor recuerda a este abuelo "celta" con el mismo cariño que yo te profeso y no te olvides de ir a verme a mi querida tierra de Caldelas, a mi Arboiro natal. Allí están parte de tus raíces.


Un beso