Gentes de todas partes, personas importantes, empresarios brillantes, se dieron cita en la gran fiesta.
jueves, 22 de diciembre de 2011
Inauguración Casa das Rodas
viernes, 7 de octubre de 2011
Olegario Sotelo Blanco
Brillante empresario en múltiples actividades, destacando en los sectores inmobiliario y editorial.
Sobresaliente periodista y escritor con obras dedicadas, en su mayor parte, a su querida Caldelas, narrando con su fina pluma la problemática de la comarca y de sus gentes.
Como antropólogo y etnografo, su labor será determinante para que las generaciones actuales y las venideras puedan tener constancia de la forma de vida de sus mayores y de sus antepasados , de aquél mundo rural y de aquellos oficios que prácticamente desaparecieron en dos o tres décadas, fruto del infortunio de una emigración alentada y mortal para nuestras queridas aldeas.
Sus conferencias, tanto en España como en el extranjero, son referencia de su vasta formación.
Su gestión como Presidente del Centro Gallego de Barcelona, será siempre recordado por sus desvelos en renovar la institución.
Su cercanía a los paisanos, su humildad y su apego a la tierra que lo vió nacer, me identifican plenamente con él y cada día le hacen más grande.
Desde aquí mi admiración por la ingente labor realizada que será muestra imperecedera de su talento y de su saber hacer.
Quiero también, dejarle constancia de mi agradecimiento por inmortalizar a mi inolvidable padre en su obra "Antropoloxia Cultural da terra de Caldelas", con fotografías ejerciendo el noble oficio de molinero. Guardo como oro en paño y como recuerdo para mis herederos, la grabación de la entrevista que le realizó en el molino, en compañía del famoso escultor Florencio de Arboiro y de mi querido primo Eugenio de Medos.
Dijo Marañon:
Vivir no es solo existir
sino existir y crear
saber gozar y sufrir
y no dormir sin soñar
descansar, es empezar a morir.
Le deseo una larga y feliz vida, se lo merece.
jueves, 11 de noviembre de 2010
Manuel Casado Nieto
Ejerció su profesión de Fiscal en Pontevedra, Oviedo y durante largos años en Barcelona, en donde fué Presidente del Centro Gallego.
Como escritor y poeta nos ha dejado importantes legados, en los cuales puede comprobarse su gran amor a la tierra que lo vió nacer. Su prosa y su poesía, la mayor parte, son referencias, llenas de sentimentalismo, a la tierra de Caldelas. Su melancolía y su nostalgia, me recuerdan a Rosalia.
En una de sus poesias, a "Montaña Nai" dice:
E eu Casado Nieto
son montañes pra sempre
A montaña Cecais nacen conmigo
En su poesía "Emigrantes", narra la desazón y el dolor de todos, los que tienen que abandonar su tierra, incluido él.
Todo o mundo e camiño
Pra camiñar os homes pro desterro
Tuve la suerte de conocerle y disfrutar de su compañía, unas horas, todos los veranos en visita, que yo consideraba obligada y deseada, por la satisfación que me producía.
Lo recuerdo en el comercio o en la galeria de la casa; su cercania, su cariño, su verbo fácil, sus disertaciones, siempre en gallego, me hacían corta la tarde que todos los meses de agosto nos dedicaba a mi y a mi mujer de la que era primo carnal.
Tenía una memoria prodigiosa y relataba sus viviencias infantiles con una gran tristeza. A los cinco años lo vistieron de luto por la muerte de su padre. Conocía toda la Comarca, pueblo a pueblo y tenía referencia de casi todas las personas; sus historias, sus "contos" de toda Caldelas, eran vividos por mí con gran atención e intensidad; eran historias de nuestras gentes, de nuestros pueblos, a los que tanto quiso y quiero yo.
En el verano de 1974 le llevamos a nuestro hijo, con solo un año, para que lo conociese; después de hacer las preguntas de rigor: nombre del niño, pareceres etc, etc. dijo: iste neno chamase Nestor, (sin acento), igual co seu avó . Néstor, (con acento ), e un nome inventado po los novos eruditos castelans.
Decía que una de sus mayores satisfacciones había sido conseguir que su mujer Eva, catalana, y sus hijos Xoan Manuel, ya fallecido, Yago y Eva, se sintieran caldelaos.
Cada vez que voy al Castro lo "veo" en la puerta del comercio con sus brazos levantados dispuesto a darme el fuerte abrazo que siempre me brindaba.
Unos días antes de regresar a Barcelona, finalizadas las vacaciones, se asomaba a los miradores que divisan la Abeleda y las tierras de Lemos y lloraba desconsoladamente por tener que partir y no poder seguir disfrutando de aquel entorno que tanto quería.
Era un auténtico Caldelao y un enamorado de Galicia. Una de sus frases que me permito hacer mía lo identifica plenamente.
DOUCHE AS GRACIAS OUH DEUS PO FACERESME GALEGO
lunes, 21 de diciembre de 2009
El Dr. Fernández
Pepe, para la familia y los amigos, nació en Cuba en la decáda de los años veinte, del siglo pasado.Estudio bachillerato en Orense,ciudad en la que reside desde niño. Posteriormente se trasladó a Santiago de Compostela para cursar la carrera de Medicina, la cual finalizó brillantemente. Hizo las milicias universitarias en Monte la Reina y como alférez fue destinado a Roncesvalles.
Terminados los deberes militares, se traslada a Madrid para especializarse en aparato digestivo en el Hospital San Carlos, bajo la tutela del insigne Profesor Dn. Carlos Jiménez Díaz y el famoso Dr. Mogena. Concluida la especialidad regresa a Orense y empieza a ejercer su profesión. Recuerdo su consulta en la calle Lamas Carvajal y posteriormente en la Rua do Paseo .
Los aciertos en los diagnósticos y la curación de sus enfermos, fueron el inequívoco testimonio que le lleva a la fama, la cual, difícil tarea, mantiene durante sus largos cincuenta años de ejercicio profesional. Su nombre traspasa las fronteras gallegas y en las grandes ciudades Españolas,en los círculos Médicos, conocían y sabían del prestigio del Dr. Fernández. Congresos, seminarios y publicaciones, tanto en España como en el extranjero, le distinguieron como colaborador de lujo, por sus brillantes intervenciones.
Ricos, pobres, políticos, intelectuales, aldeanos e indigentes acudían a su consulta y eran tratados con el mismo rigor científico y la misma calidad humana.
Fue Presidente de la Academia Médico Quirurgica de Orense y vocal representante de Galicia, en la Sociedad española de Patología Digestiva y de la Nutrición, así como Jefe del servicio de aparato digestivo del Hospital de Orense.
Trabajador incansable, estudioso, honrado, justo, caritativo e indulgente, son unas cuantas de las virtudes que le han distinguido como hombre y como médico y que le siguen acompañando en su actual situación de jubilado. La grandeza humana de su mujer Pilar Seara Conde, que vivió y vive dedicada al noble papel de esposa y madre con ejemplar amor y dedicación, le ayudó a conquistar el gran nombre que solo conquistan los elegidos.
Presidente de la veterana sociedad recreativa y cultural "El Liceo de Ourense", hoy, es socio de honor y retirado de su actividad profesional, se dedica a disfrutar de su familia y de sus amigos.
Como todos los grandes hombres, ha dado más de lo recibido.
Gracias, muchas gracias, Dr. Fernández.
domingo, 29 de noviembre de 2009
Florencio de Arboiro
Yo, con mi pluma que no tiene ni la categoría de humilde, me dispongo a escribir sucíntamente sobre Florencio Martínez Vázquez, el hombre, sus ancestros recientes, mis vivencias con él y los suyos.
Nacimos en Arboiro en la década de los cuarenta del pasado siglo, siendo Florencio cuatro años más joven. Eran tiempos difíciles, tiempos posteriores a la fraticida guerra civil en los que aún quedaban los rescoldos del odio y de las rencillas pueblerinas que de una u otra forma afectaron a nuestras respectivas familias.
Florencio es hijo de Rodrigo Martínez y Avelina Vázquez. Sus abuelos paternos eran Florencio Martínez "O Taboada" y Gumersinda, naturales de Vimieiro al igual que su padre. O Taboada era un hombre muy conocido, que alternaba sus labores agrícolas con su oficio de molinero; su gran y cuidado mostacho, así como su elegante sombrero, le distinguían y le conferían una prestancia especial. Lo recuerdo en sus visitas a Arboiro montado sobre grandes yeguas ataviadas con elegantes monturas. Asistí a su entierro, acompañando a mi padre, del que era un buen amigo.
Me resulta difícil glosar la dimensión humana de Rodrigo. Su bonhomía lo distinguió como hombre ejemplar, al cual, niños, jóvenes y mayores le rendíamos una especial admiración.
Por parte materna sus abuelos eran Nicanor y Elisa, naturales de Arboiro y Medos respectívamente. Su abuelo era uno de los hombres más conocidos en toda la comarca. Era el MAESTRO que resolvía los más intrincados problemas, siendo un auténtico polifacético. En su taller, conservado por su nieto, pueden verse la cantidad de herramientas utilizadas, la mayor parte construidas por él, para resolver las dificultades que se le presentaban. La fuente y el lavadero de Arboiro es una obra representativa de su ingenio. En la última etapa de su vida se dedicó a la escultura, sin abandonar una de sus grandes aficiones, la caza; era un consumado y renombrado cazador. A primera hora de cada día, se reunía con mi padre, para comentar mútuamente las informaciones dadas la noche anterior por radio Pirinaica y la BBC de Londres.
Elisa y su hija Avelina eran íntimas amigas de mi madre y pasaban largas horas juntas. Las recuerdo con un gran cariño y con la tristeza de haberlas perdido prematuramente. Avelina era una gran conversadora. Añoro nuestras grandes paroladas.
Con los genes heredados, Florencio estaba llamado a ser artista y buena gente y así ha sido. Su obra le define como un gran escultor y su bondad le abandera como hombre irrepetible.
Siguiendo los pasos familiares, nuestra relación viene de la infancia. Recorrimos los mismos caminos, nos calentaba el mismo sol, nos alumbraban las mismas estrellas, nos bañabamos en los mismos pozos o ¡ pozo do Real !, jugábamos a la billarda, al marro, nos revolcábamos en la nieve y hacíamos con ella grandes muñecos y grandes bolas. Fuimos a la misma escuela con el mismo maestro, Dn. José. Espiritualmente trataba de tutelarnos el mismo cura, Dn. Pedro, dominico especial. Florencio dispuso muy pronto de una escopeta de balines, regalo de su tio Maximino; con ella nos hacia disfrutar a todos los niños de la aldea, menos a los pájaros, que poco a poco entendieron que había que alejarse dado el peligro del gran tirador.
La vida nos deparó distintos caminos, pero siempre hemos mantenido esa amistad que nació de niños y que jamás hemos olvidado.
Siempre que hemos podido, nos hemos reunido para disfrutar de los recuerdos y hablar de cosas. Las reuniones que celebrábamos en Madrid, cuando el cumplía el servicio militar en los cuarteles de Campamento, tenían un especial sabor; en ellas, celebradas en el cuartel o en la pensión en la que yo residía, dábamos buena cuenta de roscones, licor café y otras viandas enviadas por nuestras familias.
Florencio se casó con Chelo Feijoo de cuyo matrimonio nacieron sus dos hijos, Almudena y Fito.
Hoy en la recta final de una vida, siempre corta, seguimos reuniéndonos siempre que es posible. El lugar nunca ha importado para sentirnos a gusto, pero he de confesar que las reuniones celebradas en Arboiro, sentados en una mesa, en donde no falta el buen vino cosechado por los dos, sus insuperables sopas de ajo, una buena empanada hecha por Chelo, el lacón preparado por mi mujer Pilar y otros manjares de la tierra entre los que destaca la famosa Bica, nos hacen mucho mas felices.
Nuestro amor por la aldea que nos vio nacer es infinito. El, la inmortalizó y hoy su nombre recorre el mundo de Norte a Sur y de Este a Oeste gracias a la fama adquirida por este hombre que quiso llamarse Arboiro.
Durante los largos años que trabajó como responsable de terapia ocupacional en el psiquiátrico orensano Cabaleiro Goas, convivió con las desgracias y las miserias que la vida depara a muchos seres humanos. A ninguno de ellos les faltó su animo, su afecto y su calor; hoy ya esta jubilado.
Las puertas de su casa se abren de par en par, los gatos con ritos cósmicos se arremolinan en la escalera, los perros alborozados, saltan y ladran avisando a la gente que vive en la aldea, que Florencio Martínez Vázquez ha llegado. Las llamas se vislumbran en su taller, salen del horno de fundir; el escultor también ha llegado. El pueblo se llena de vida. Esta allí quien lo inmortalizó para siempre .
sábado, 20 de junio de 2009
Néstor Rodriguez Artola
Tu nombre,según muchos estudios,tiene su origen en la mitología griega concretamente en el rey Néstor que vivió largos años y se distinguió, entre su pueblo ,por ser un hombre muy JUSTO y un gran consejero al que recurrían los hombres ilustres; parece como si los dioses griegos hubiesen querido adornar este nombre con la gran virtud de la justicia ya que tu bisabuelo,llamado Néstor , era conocido en toda la comarca por el sobrenombre de XUSTO por su forma de proceder. Estoy seguro que heredaras esta cualidad tan escasa.
Agradezco profundamente a tu madre Susi y a tu padre Néstor que hayan tenido la generosidad de perpetuar este nombre familiar,tan entrañable, por el que siento verdadera veneración. Has tenido el honor de "abanderarlo" en la cuarta generación y si te es posible seguir perpetuándolo.
Tus características genéticas proceden de nobles regiones Españolas: de la incomparable y alegre Andalucia, del recio y serio País Vasco, del noble pueblo Castellano y de la sentimental y hermosa Galicia. Con esta carta de presentación y con tus virtudes: observador, sociable , precavido, agradecido, cariñoso, respetuoso, receptivo y activo, que día a día afloran en ti, serás un hombre importante y sobre todo buena persona.
Por todo ello este abuelo se adelanta a los tiempos y te nombra "Personaje Ilustre" de la Sacra Caldelas. Desde hoy, corresponderás con tan relevante distinción y las Instituciones Comarcales de mi querida tierra, que es la tuya, se sentirán orgullosas al poder contar con un " famoso " tan singular.
Yo que tuve siempre un sentimiento trágico de la vida , entre otras cosas, porque nadie ha probado que el hombre tenga que ser naturalmente alegre y porque mi destino individual siempre me ha inquietado, he encontrado con tu llegada, la tranquilidad anhelada. Harás más larga mi " existencia " y la de mis antepasados porque se vive y se "existe " en el recuerdo y por el recuerdo.
Me hiciste más cortas las noches y me has abierto las ventanas de un hermoso amanecer ¿ te parece poco ?
GRACIAS ILUSTRE PERSONAJE
jueves, 28 de mayo de 2009
Muiño Do Xusto
Inaugurado en 1898 por Antonio González González y su yerno José Rodríguez Vázquez, abuelo y padre de Néstor Rodríguez González, el cual ejerció su profesión de molinero desde el año 1910, con catorce años, hasta 1986, fecha de su fallecimiento; su hermano y el marido de su hija Josefina fueron sus colaboradores en distintos y puntuales momentos de su larga profesión.
Durante estos años se realizaron varias obras de modernización: la implantación de un nuevo piso -tiene dos-, la instalación de la peneira, la construcción del tanque del agua, la sustitución de las piedras del país por las modernas francesas y la puesta en servicio de un sistema elevador de las muelas, único en toda la zona, muestra del ingenio de mi padre.
Hoy sigue en pié gracias a las obras que periódicamente realizamos, con la incertidumbre de su futura existencia.
Deseo que mis herederos entiendan lo que representó para toda nuestra familia y sigan conservándolo como muestra de un noble oficio ejercido por sus antepasados.
Me entristece ver como estas joyas rurales, con un valor antropológico incalculable, vayan desapareciendo por los vaivenes y circunstancias familiares y que ningún organismo oficial lleve a cabo la restauración de estos legados culturales irrepetibles. Escribió John Berger en la Trilogía de sus fatigas: si perdemos la memoria se elimina la esencia del ser humano.
Los gobernantes que no son capaces de conservar y fomentar la cultura de su pueblo son los responsables de empobrecerlo.
El desamparo y el olvido es la cruda realidad a la que mi tierra sigue abonada. Sólo la ingente, brillante y solitaria labor realizada por Olegario Sotelo Blanco y Florencio de Arboiro, será garante de que la forma de vida, en el medio rural de mi comarca, quede inmortalizada en sus libros y museos.
El murmullo del agua impactando en el rodicio, el runruneo de las piedras, su pica, el tac tac de la peneira, la maquila, la imagen de mi padre enfariñada, la lumbre que nos calentaba en invierno, viejos y niños, mozos y mozas esperando la molienda, narraciones de lobos, de meigas y de amor, con la calma de los que sabían y podían disfrutar de la libertad, me "trasladan" día a día, con una añoranza infinita, a mi sagrado molino.